š Full Movie At The Bottom šš
Claire sintió que la tablet pesaba demasiado entre sus manos.
La palabra exesposa brillaba en la pantalla como una amenaza.
Lily, sin entender nada, seguĆa sonriendo.
āĀ”Mira, mami! Ā”Dicen que soy famosa!
Claire obligó a sus labios a moverse.
āVe a tu cuarto un momento, cariƱo.
āPero quiero leerā
āLily.
La niña notó algo en su voz y obedeció en silencio.
Cuando la puerta del dormitorio se cerró, Claire giró lentamente hacia Daniel.
āExplĆcame.
Daniel dejó la bolsa de comida tailandesa sobre la mesa. De repente parecĆa menos un multimillonario poderoso y mĆ”s un hombre atrapado en una habitación que se estaba quedando sin aire.
āNo es verdad ādijo.
Claire soltó una risa seca.
āEso no fue una explicación.
Ćl se pasó una mano por el rostro.
āSĆ© quiĆ©n publicó eso.
āEntonces dilo.
Daniel miró hacia el pasillo, donde Lily habĆa desaparecido.
āMi familia.
El estómago de Claire se endureció.
āĀæTu familia inventó que yo era tu exesposa y que mi hija era tu hija secreta?
āNo para lastimarte a ti ādijo Ć©l rĆ”pidamente.
Claire lo miró con frialdad.
āQuĆ© consuelo.
Daniel cerró los ojos.
āMi padre quiere que vuelva a casarme con Victoria Hales.
El nombre no significó nada para Claire, pero la forma en que Daniel lo dijo sĆ.
Como si Victoria fuera una jaula.
āĀæY yo quĆ© tengo que ver?
āTĆŗ eres el problema āsusurró Ć©l.
Aquello dolió mÔs de lo que Claire quiso admitir.
Daniel dio un paso hacia ella.
āNo asĆ. Claire, desde que te conocĆ, dejĆ© de obedecer llamadas. CancelĆ© reuniones. DejĆ© de ir a cenas familiares. Mi padre notó que algo habĆa cambiado.
āY decidió destruirme.
āDecidió advertirme.
Claire apretó la tablet contra su pecho.
āUsando a mi hija.
Daniel no respondió.
Y ese silencio fue peor que cualquier disculpa.
En ese momento, el teléfono de Daniel comenzó a sonar.
Ćl miró la pantalla y palideció.
Claire vio el nombre antes de que Ʃl pudiera ocultarlo.
Victoria.
āContesta ādijo ella.
āClaireā
āContesta.
Daniel aceptó la llamada y la puso en altavoz.
Una voz femenina, suave y elegante, llenó el apartamento.
āDaniel, querido. Tu padre estĆ” furioso. La prensa ya estĆ” esperando fuera de tu edificio.
Daniel apretó la mandĆbula.
āĀæTĆŗ filtraste la foto?
Victoria soltó una risita.
āPor supuesto que no. Yo habrĆa escogido una mejor.
Claire sintió nÔuseas.
āĀæQuiĆ©n estĆ” ahĆ contigo? āpreguntó Victoria de pronto.
Daniel guardó silencio.
Victoria suspiró.
āAh. La librera.
Claire dio un paso hacia el telƩfono.
āLa librera tiene nombre.
Un silencio breve.
Luego Victoria rió suavemente.
āQuĆ© adorable.
Daniel cortó la llamada.
Demasiado tarde.
Porque segundos despuƩs, desde la ventana del apartamento, Claire vio el primer destello de una cƔmara en la calle.
Luego otro.
Y otro.
Periodistas.
Daniel llegó a la ventana y su rostro cambió por completo.
āTenemos que salir de aquĆ.
āNo voy a huir de mi propia casa.
āClaire, no entiendes de lo que son capaces.
āEntonces explĆcamelo.
Daniel la miró con una tristeza que parecĆa antigua.
āLa Ćŗltima mujer a la que mi padre quiso apartar de mĆ perdió su trabajo, su reputación y terminó mudĆ”ndose a otro paĆs.
Claire se quedó helada.
āĀæY tĆŗ lo permitiste?
La pregunta lo golpeó.
āYo era mĆ”s joven.
āEso no es una respuesta.
Daniel bajó la mirada.
āNo. No lo es.
De pronto, Lily salió del cuarto abrazando su unicornio de peluche.
āMami⦠hay gente abajo.
Claire sintió que todo dentro de ella se tensaba.
Daniel se arrodilló frente a la niña.
āLily, necesito que confĆes en mĆ. Vamos a ir a un lugar seguro.
Lily miró a su madre.
No a Daniel.
Y eso hizo que Claire recordara quiƩn importaba realmente.
No los Mercer.
No Victoria.
No los titulares.
Su hija.
āCinco minutos ādijo Claire.
Daniel asintió.
Mientras empacaba ropa para Lily, Claire escuchó a Daniel hablando en voz baja por teléfono.
āNo al hotel. No a mi edificio. Mi padre revisarĆ” ambos⦠SĆ, la casa del lago.
Claire salió con una mochila en la mano.
āĀæCasa del lago?
āEstĆ” a nombre de una fundación privada. Nadie deberĆa encontrarla.
āĀæDeberĆa?
Daniel no respondió.
Tomaron el ascensor de servicio mientras los periodistas golpeaban la entrada principal del edificio. Lily apretaba su peluche contra el pecho. Claire sostenĆa su mano tan fuerte que temió lastimarla.
Abajo, un coche negro los esperaba en el callejón trasero.
Pero antes de subir, Claire vio algo extraƱo.
Un hombre parado bajo la lluvia, al otro lado de la calle.
No llevaba cƔmara.
No gritaba preguntas.
Solo observaba a Lily.
Y cuando Claire lo miró directamente, el hombre sonrió.
Luego levantó una mano.
Como si la saludara.
Claire sintió un escalofrĆo.
āDanielā¦
Ćl siguió su mirada.
Y su rostro perdió todo color.
āEntra al coche. Ahora.
Durante el viaje, nadie habló.
La ciudad quedó atrÔs poco a poco, reemplazada por carreteras oscuras y Ôrboles mojados. Lily se quedó dormida con la cabeza sobre el regazo de Claire. Daniel miraba constantemente por el espejo retrovisor.
Claire finalmente susurró:
āĀæQuiĆ©n era ese hombre?
Daniel tardó demasiado en responder.
āTrabajaba para mi padre.
āĀæTrabajaba?
āSe suponĆa que estaba muerto.
El miedo se instaló en el coche como una cuarta persona.
Claire miró a Lily dormida.
āDaniel, ĀæquĆ© diablos estĆ” pasando?
Ćl respiró hondo.
āHace siete aƱos descubrĆ que Mercer Holdings movĆa dinero para polĆticos, jueces y empresas fantasma. Mi padre lo llamaba protección. Yo lo llamaba crimen.
Claire sintió que se le secaba la boca.
āĀæY quĆ© hiciste?
āIntentĆ© denunciarlo.
āĀæIntentaste?
Daniel sonrió sin alegrĆa.
āMi hermano murió una semana despuĆ©s.
El silencio que siguió fue brutal.
āLo hicieron parecer un accidente ācontinuóā. DespuĆ©s de eso, entendĆ el mensaje.
Claire lo miró con horror.
āĀæPor quĆ© no me dijiste nada?
āPorque mientras menos supieras, mĆ”s segura estabas.
āEso nunca funciona en las historias, Daniel.
Ćl soltó una risa triste.
āLo sĆ©.
La casa del lago apareció casi una hora después, escondida entre pinos, con luces cÔlidas encendidas en el porche. Era hermosa. Demasiado hermosa para sentirse real.
Dentro olĆa a madera, lluvia y abandono caro.
Daniel preparó té. Claire llevó a Lily a una habitación pequeña con mantas suaves y cortinas azules. Cuando la niña por fin quedó dormida, Claire regresó a la sala.
Daniel estaba de pie frente a la chimenea apagada.
āMaƱana harĆ© una declaración pĆŗblica ādijoā. DirĆ© que la noticia es falsa y que ustedes no tienen relación conmigo.

Claire sintió un dolor absurdo.
āĀæEso quieres?
Ćl la miró.
āEso las mantendrĆ” vivas.
āNo preguntĆ© eso.
Daniel permaneció en silencio.
Claire se acercó lentamente.
āMe trajiste a tu mundo sin preguntarme. Ahora no puedes decidir solo cómo sacarme de Ć©l.
Por primera vez, Daniel pareció quebrarse.
āTengo miedo de que mi padre te quite todo.
āYo ya he perdido mucho ādijo Claireā. Pero nadie va a usar a mi hija para controlar a un hombre adulto.
Daniel bajó la cabeza.
Entonces sonó el teléfono de la casa.
Ambos se quedaron inmóviles.
Daniel miró el aparato antiguo junto al sofÔ.
āNadie tiene este nĆŗmero.
El timbre volvió a sonar.
Claire sintió que la piel se le erizaba.
Daniel contestó lentamente.
No dijo nada.
Solo escuchó.
Y poco a poco, su rostro se transformó en una mÔscara de terror.
Luego una voz masculina sonó desde el auricular, tan fuerte que Claire tambiĆ©n pudo oĆrla.
āHola, hijo.
Daniel cerró los ojos.
āPadre.
Claire dejó de respirar.
La voz del seƱor Mercer era tranquila.
Demasiado tranquila.
āMe decepciona que eligieras esta casa. Tu madre siempre dijo que eras sentimental.
Daniel apretó el teléfono.
āSi tocas a Claire o a Lilyā
āĀæLily? āinterrumpió su padre suavementeā. QuĆ© nombre tan bonito.
Claire sintió que el corazón se le detenĆa.
Desde el pasillo, una tabla del suelo crujió.
Claire giró de golpe.
La puerta de la habitación de Lily estaba abierta.
VacĆa.
El unicornio de peluche yacĆa en el suelo.
Daniel soltó el teléfono y corrió.
Claire gritó el nombre de su hija.
Pero la casa respondió con silencio.
Entonces, sobre la mesa de noche, encontraron una nota doblada.
Daniel la abrió con manos temblorosas.
Solo habĆa una frase:
āAhora entenderĆ”s lo que se siente perder a alguien.ā
Claire sintió que el mundo se rompĆa debajo de sus pies.
Y desde el bosque, a lo lejos, se escuchó la risa asustada de Lily⦠seguida por una voz masculina que dijo:
āCorre, pequeƱa unicornio.
…Si quieres saber quĆ© sucede despuĆ©s, escribe āSĆā y āMe gustaā.