El matrimonio es para la felicidad, no para ser un sirviente gratuito.
El vapor de la sopa de cebolla empañaba los cristales de las gafas de LucÃa, pero no eran las únicas […]
El vapor de la sopa de cebolla empañaba los cristales de las gafas de LucÃa, pero no eran las únicas […]
El frÃo del mármol en el vestÃbulo de las oficinas centrales parecÃa filtrarse a través de las suelas de los
El frÃo de las tijeras rozando su nuca fue lo que finalmente la despertó del letargo. El sonido metálico, un
La casa de los Arango no era un hogar; era un mausoleo de expectativas imposibles y suelos de mármol que
El silencio en la planta de montaje de “Motores del Norte” era más pesado que el acero que allà se
El sonido de la lluvia golpeando los cristales de la mansión de los Valdivia era lo único que llenaba el
LucÃa nunca olvidará el sonido de la porcelana rompiéndose contra el suelo de mármol. No fue un accidente. Fue un
Doña Elvira no recordaba la última vez que alguien la habÃa tocado con ternura. Sus manos, nudosas y manchadas por